Inicio
¿Quiénes Somos?
El Cuerpo de Cristo
Otros Sitios
Libro de Visitas
Contactos

"Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe ..."
Efesios 4:11−12.
watchman_nee.jpg
Las Iglesias Fundadas por los Apóstoles
Por Watchman Nee
PDF Las Iglesias Fundadas por los Apóstoles ↳Descargar (89.58 KB)
Compartir en
Compartir en TwitterCompartir en Facebook

La Iglesia y las iglesias
La Palabra de Dios nos enseña que la Iglesia es una. Entonces, ¿por qué fundaron los apóstoles iglesias separadas en cada uno de los lugares que ellos visitaron? Si la Iglesia es el Cuerpo de Cristo, no puede ser sino una. ¿Cómo es, pues, que hablamos de iglesias?


La palabra iglesia significa "los separados". "Tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mí iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella" (Mateo 16:18). ¿Qué iglesia es esta? Pedro confesó que Jesús era el Cristo, el Hijo del Dios viviente, y nuestro Señor declaró que Él edificaría Su Iglesia sobre esta confesión, la confesión de que, en relación con Su Persona Él es el Hijo de Dios y que, en relación con Su obra, Él es el Cristo de Dios. Esta Iglesia incluye a todos los salvos, sin referencia a tiempo o espacio; es decir, a todos los que, en el propósito de Dios, son redimidos por virtud de la sangre vertida del Señor Jesús, y son nacidos de nuevo por la operación de Su Espíritu. Esta es la Iglesia Universal, la Iglesia de Dios, el Cuerpo de Cristo.


“Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia” (Mateo 18:l7). El vocablo iglesia es utilizado aquí en un sentido muy diferente al uso dado en el versículo dieciocho de Mateo 16. La esfera de acción la iglesia a la que aquí se hace referencia claramente no es tan amplia como la esfera de acción de la iglesia mencionada en el pasaje anterior. La Iglesia allí es una Iglesia que nada sabe de tiempo o espacio, pero la iglesia aquí obviamente está limitada tanto en tiempo como en espacio, porque es una que puede escucharlo a usted. La Iglesia mencionada en el capítulo 16 incluye todos los hijos de Dios en todo lugar, mientras que la Iglesia mencionada en el capítulo 18 incluye solamente a los hijos de Dios que viven en un sitio; y es debido a que está limita a una localidad que le es posible a usted contarle sus dificultades a los creyentes que la componen. Obviamente la iglesia aquí es local, no universal.

Tenemos ante nosotros, claramente, dos aspectos de Iglesia: la Iglesia y las iglesias; la Iglesia universal y las iglesias locales. La Iglesia es invisible; las iglesias son visibles. La Iglesia no tiene organización; las iglesias están organizadas. La Iglesia es espiritual; las iglesias son espirituales y a la vez físicas. La Iglesia es puramente un organismo; las Iglesias son un organismo, y, a la vez, están organizadas, lo que se ve por el hecho de que los ancianos y los diáconos tienen cargos dentro de ellas
.


Todas las dificultades de la Iglesia surgen en relación con las iglesias locales, no con la Iglesia universal. Esta última es invisible y espiritual y, por tanto, fuera del alcance del hombre, mientras que la primera es visible y organizada y por lo mismo todavía expuesta a ser tocada por manos humanas. La iglesia celestial está tan lejos del mundo que puede permanecer sin ser afectada por él, pero las iglesias terrenales están tan cerca de nosotros, que si se suscitan problemas allí los sentimos agudamente.


La base de las iglesias
En la Palabra de Dios encontramos que se habla de “la iglesia de Dios” (1 Corintios 10:32), en singular, pero encontramos que la misma Palabra se refiere a “las iglesias de Dios” en plural (1 Tesalonicenses 2:14). ¿Cómo fue que esta unidad se convirtió en pluralidad? ¿Cómo se ha hecho muchas la Iglesia que es esencialmente una? La Iglesia de Dios ha sido dividida en iglesias de Dios sobre la base única de la diferencia de lugar. La localidad es la única base escrituraria para la división de la Iglesia en iglesias.


Las siete iglesias en Asia que se mencionan en el libro de Apocalipsis, incluyen la iglesia en Efeso, la iglesia de Esmirna, la iglesia en Pérgamo, la Iglesia en Tiatira, la iglesia en Sardis, la iglesia en Filadelfia, y la iglesia en Laodicea. Eran siete iglesias, no una. Cada una era distinta de las otras sobre el fundamento de la diferencia del lugar. Era solamente debido a que los creyentes no residían en un solo sitio, el que no pertenecieran a una iglesia. Había siete iglesias diferentes sencillamente por esta razón, que los creyentes vivían en siete diferentes sitios. No solamente fueron las siete iglesias en Asia fundadas sobre la base de la localidad, sino que todas las iglesias mencionadas en la Escritura fueron fundadas sobre el mismo principio. Por toda la Palabra de Dios no podemos encontrar nombre alguno asignado a una iglesia, salvo el nombre de un lugar; por ejemplo, la iglesia en Jerusalén, la iglesia en Listra, la iglesia en Derbe, la Iglesia en Colosas, la iglesia en Troas, la iglesia en Tesalónica, la iglesia en Antioquía. Este hecho no puede ser enfatizado demasiado, que en las Escrituras ningún otro nombre sino el nombre de un lugar está relacionado con una iglesia, y la división de la Iglesia en iglesias es efectuada únicamente sobre el fundamento de la diferencia de lugar.


Espiritualmente la Iglesia de Dios es una, por tanto, no puede ser dividida; pero físicamente sus miembros están dispersos por todo el mundo, y por lo mismo no es posible que vivan en un solo lugar. Con todo, es esencial que haya una unión física de los creyentes. No es suficiente que ellos estén presentes "en el espíritu", también deben estar presentes “en la carne". Ahora, una iglesia está compuesta de “todos los llamados reunidos" en un sitio para adoración, oración, comunión y ministerio. Esta reunión es absolutamente indispensable a la vida de la iglesia. Sin ella puede haber creyentes dispersos en la región, pero en realidad no hay iglesia. Una iglesia es una iglesia reunida. Estos creyentes no están separados de otros creyentes en cualquier aspecto sino el de sus hogares. Mientras continúen en la carne estarán limitados por el espacio, y esta limitación física, en la misma naturaleza de las cosas, hace imposible al pueblo de Dios el reunirse en un lugar en la única base sancionada por Dios para la formación de iglesias separadas. Esa división es meramente externa. En realidad la Iglesia como el Cuerpo de Cristo no puede ser dividida; por tanto, aun cuando la Palabra de Dios se refiera a las diferentes asambleas de Su pueblo, los sitios varían, pero todavía es “la iglesia” en cada una de estas localidades; es decir, "la iglesia en Efeso” y "la iglesia en Esmirna", "la iglesia en Pérgamo".


En el Nuevo Testamento hay un método, y solamente uno, para dividir la Iglesia en iglesias, y ese es el método instituido por Dios en la división sobre la base de la localidad
.


¿Qué es una Iglesia neotestamentaria? No es un edificio, un salón para predicar el evangelio, un centro de predicación, una misión, una obra, una organización, un sistema, una denominación, o una secta. Es la reunión para adoración, oración, comunión, y edificación mutua, de todo el pueblo de Dios en un lugar dado, sobre la base de que son cristianos en la misma localidad. Todos los creyentes en un sitio forman la iglesia en ese lugar, y, de una manera pequeña, deben mostrar lo que la iglesia debe mostrar. Ellos son el Cuerpo de Cristo en esa localidad, así que tienen que aprender cómo estar bajo la jefatura del Señor y cómo manifestar unidad entre todos los miembros, vigilando cuidadosamente contra el cisma y la división.


Los límites de una localidad

Hemos visto que todas las iglesias en la Escritura son iglesias locales, pero, naturalmente, surge la pregunta, ¿qué es la localidad conforme a las Escrituras? Si notamos qué lugares son mencionados en la Palabra de Dios en relación con la fundación de las iglesias, entonces podemos determinar la extensión que debe tener un lugar para justificar que sea tomado como unidad para la formación de una iglesia. En la Escritura las localidades que determinan los límites de una iglesia no son ni países, ni provincias, ni distritos. En ningún pasaje leemos de una iglesia nacional, o de una iglesia provincial, o de una iglesia de distrito. Leemos de la iglesia de Efeso, la iglesia en Roma, la iglesia en Jerusalén, la iglesia en Corinto, la iglesia en Filipos, y la Iglesia en Iconio. Ahora, ¿qué clase de sitios eran Efeso, Roma, Jerusalén, Corinto, Filipos e Iconio? Ellas ni son naciones, ni provincias, ni distritos, sino simplemente lugares de tamaño conveniente para que la gente pueda vivir junta con cierta medida de seguridad y sociabilidad. En lenguaje moderno las llamaríamos ciudades. Que las ciudades eran los límites de las iglesias en los días apostólicos, es evidente por el hecho de que, por una parte Pablo y Bernabé les constituyeron ancianos en cada una de las iglesias1; y por otra parte Pablo ordenaba a Tito que "establecieses ancianos en cada ciudad" (Tito l:5).


En la palabra de Dios no vemos iglesia alguna que se extienda más allá de los confines de una ciudad, ni encontramos una iglesia que no cubra toda el área. Cualquier lugar reúne los requisitos para ser una unidad para la fundación de una iglesia, si es un sitio en donde las personas se agrupan para vivir, un lugar con un nombre independiente, y una localidad que es la unidad política más pequeña. Un sitio así es una "ciudad" escrituraria, y es el límite de una iglesia local. Las ciudades grandes, como Roma y Jerusalén, son unidades solamente,
mientras que ciudades pequeñas como Iconio y Troas también son unidades.


Naturalmente que se suscitarán preguntas en relación con ciudades grandes como Londres. ¿Se deben tomar como una “unidad de lugar", o más de una? Londres claramente no es una “ciudad" en el sentido bíblico del término y, por tanto, no puede ser tomada como una unidad. Aun personas que viven en Londres hablan de ir "a la ciudad” o “al centro", lo que revela el hecho de que en su pensamiento "Londres” y "la ciudad" no son sinónimos. Las autoridades políticas y postales, lo mismo que el hombre de la calle, consideran a Londres como más de una unidad. Ellos la dividen respectivamente en barrios y distritos postales. Lo que ellos tienen por una unidad administrativa, nosotros también la podemos tomar como una unidad eclesiástica. Tocantes a los parajes campestres que técnicamente no podrían llamarse “ciudades”, también pueden considerarse como "unidades de lugar". Se dice de nuestro Señor, mientras que estuvo en la tierra, que Él pasaba por todas las ciudades y aldeas2, de lo que se desprende que los sitios de la campiña, lo mismo que los pueblos, son considerados como unidades separadas.


Puesto que los límites de una localidad señalan los límites de una iglesia, entonces ninguna iglesia puede ser más angosta que una localidad, y ninguna más ancha. La Palabra de Dios reconoce únicamente a dos iglesias, la Iglesia universal y la iglesia local. Una iglesia local no admite división posible, y no admite ensanchamiento posible. Usted no puede reducir su esfera de acción dividiéndola en varias iglesias menores, ni puede usted dilatar su campo al eslabonar varias iglesias locales juntas. Cualquier iglesia menor que una iglesia local no es una iglesia escrituraria, y cualquier iglesia mayor que una iglesia local tampoco es una iglesia bíblica.


No menor que una localidad

Leemos en 1 Corintios l:2 sobre la "iglesia de Dios que está en Corinto". Corinto era una "unidad de lugar" y la iglesia en Corinto era una "iglesia de unidad básica". Cuando entró la discordia y sus miembros estuvieron a punto de fragmentar la iglesia en cuatro facciones diferentes, Pablo les escribió regañándolos: "Cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo. ¿No sois carnales?" (1 Corintios l:12; 3:4). Si estas personas hubieran formado cuatro grupos diferentes, hubieran sido sectas, no iglesias, porque Corinto era una ciudad, y esa es la unidad más pequeña que amerita la formación de una iglesia. El formar una iglesia en un área menor que la “unidad de lugar" es formarla sobre una base menor que la unidad bíblica. La unidad de la iglesia debe corresponder a la unidad de la localidad. Una iglesia debe cubrir la misma área que la localidad en la que ha sido formada. Si una iglesia es menor que la localidad, entonces no es una iglesia escrituraria.


El decir "yo soy de Pablo", o "yo soy de Cefas", obviamente es sectarismo, pero el decir “yo soy de Cristo" es sectarismo también, aunque menos obvio. La confesión, "soy de Cristo”, es una buena confesión, pero no es una base adecuada para formar una iglesia separada, puesto que excluye a algunos de los hijos de Dios en un lugar determinado, al incluir solamente a cierto grupo que dice "yo soy de Cristo". Que todo creyente pertenece a Cristo es un hecho, sea que ese hecho se declare o no; y diferenciar entre aquellos que lo proclaman y aquellos que no, es condenado por Dios como “carnal". Es el hecho el que importa, no la declaración del hecho.


El tomar la posición de que uno pertenece exclusivamente a Cristo es perfectamente correcto, pero el dividir entre cristianos que asumen esa postura y cristianos que no la asumen, es completamente incorrecto. El llamar sectarios a aquellos que dicen "yo soy de Pablo" o "yo soy de Cefas", y sentirnos superiores espiritualmente al separarnos nosotros de ellos y tener comunión solamente con aquéllos que dicen "yo soy de Cristo”, nos hace culpables del mismo pecado que condenamos en otros. Si hacemos el no-sectarismo la base de nuestra comunión, entonces estamos dividiendo la Iglesia sobre una base distinta a la ordenada por Dios, y por lo mismo formamos otra secta. El principio escriturario para una iglesia es una localidad y no no-sectarismo. Cualquier comunión que no sea tan amplia como la localidad, es sectarismo. Todos los cristianos que viven en el mismo lugar que yo, están en la misma iglesia que yo, y no me atrevo a excluir a alguno. Reconozco como mi hermano, y como un miembro juntamente conmigo de mi iglesia, a todo hijo de Dios que vive en mi localidad.


Había un gran número de creyentes en Jerusalén. Leemos de una multitud que se convirtió al Señor; sin embargo, se refiere a ellos como "la iglesia en Jerusalén", no "las iglesias en Jerusalén”. Jerusalén era un solo lugar; por tanto, podía tomarse únicamente como una sola unidad para la fundación de una sola iglesia. Usted no puede dividir la iglesia a menos que usted divida el lugar. Si hay una sola localidad, puede haber una iglesia solamente. En Corinto había solamente la iglesia en Corinto. Si una localidad es indivisible, entonces la iglesia que es formada en esa localidad es indivisible.


No mayor que una localidad
Acabamos de ver que los linderos de una iglesia no pueden ser más estrechos que la localidad a la que pertenece. Por otro lado, sus confines no pueden ser más amplios que la localidad. En la Palabra de Dios nunca leemos de "la iglesia en Macedonia", “la iglesia en Galacia", o "la iglesia en Judea", o "la iglesia en Galilea". ¿Por qué? Porque Macedonia y Galilea son provincias, y Judea y Galacia son distritos. Una provincia no es una unidad bíblica de localidad, ni tampoco lo es un distrito. Una iglesia provincial o una iglesia distrital no está de acuerdo con las Escrituras, puesto que no divide sobre la base de lugar, sino que combina un número de localidades. Debido a que todas las iglesias escriturarias son iglesias locales, es que no hay mención de iglesias estatales, iglesias provinciales, o iglesias distritales en la Palabra de Dios.


“Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria" (Hechos 9:31). El Espíritu Santo no hablaba aquí de “la iglesia" sino de "las iglesias". Por el hecho de haber un número de localidades, también había un número de iglesias. No era el plan de Dios el de unir iglesias de diferentes sitios en una sola iglesia, sino el tener una iglesia separada en cada lugar. Había tantas iglesias como localidades.


“Y pasó por Siria y Cilicia, confirmando a las iglesias” (Hechos 15:41). Nuevamente la referencia no es a una iglesia, porque Siria y Cilicia eran distritos vastos, cada uno abarcando un número de localidades diferentes. Puede haber uniones o consorcios en el mundo comercial o político, pero Dios no sanciona agrupamiento alguno entre las iglesias. Cada sitio separado necesita tener su iglesia separada.


“Las iglesias de Asia os saludan” (1 Corintios 16:19). "Las iglesias de Macedonia” (2 Corintios 8:1) “Las iglesias de Galacia” (Gálatas 1:2). "Y no era conocido de vista a las iglesias de Judea, que eran en Cristo” (Gálatas 1:22). Asia, Macedonia, Galacia y Judea eran todas regiones que abarcaban más de “una unidad de lugar"; por tanto, la Palabra de Dios se refiere a “iglesias" en estas regiones.


Dios no sanciona una combinación denominacional de las iglesias en un número de sitios. Él no reconoce cualquier comunión de Sus hijos sobre una base menor o mayor que la de una localidad.

Nanking es una ciudad, así como Soochow. Debido a que cada una es una ciudad separada, cada una tiene su iglesia separada. Los dos puntos están en el mismo país, y hasta en la misma provincia, pero, porque son dos ciudades separadas, deben formar dos iglesias separadas. Políticamente, Nueva York y Nanking no pertenecen a la misma provincia; ni siquiera a la misma nación; con todo, la relación entre Nanking y Soochow es exactamente la misma que entre Nanking y Nueva York. Nanking y Soochow son unidades tan verdaderamente separadas como Nanking y Nueva York. En la división de las iglesias no surge la cuestión de país o provincia; todo es asunto de ciudades. Dos ciudades de la misma nación o la misma provincia, no tienen una relación más cercana que dos ciudades de diferentes países o diferentes provincias. La intención de Dios es que una iglesia en un punto cualquiera sea una unidad, y en sus relaciones de la una para con la otra, las diferentes iglesias deben conservar su carácter local. Las iglesias de Dios son locales, intensamente locales. Si cualquier factor entra a destruir ese carácter local, entonces dejan de ser iglesias bíblicas.


La independencia de las iglesias
Nunca fue el propósito de Dios que un número de Iglesias en diferentes sitios fueran reunidas bajo cualquier denominación u organización, sino más bien que cada una fuera independiente de las otras. Sus responsabilidades debían ser independientes, y asimismo sus gobiernos. Cuando nuestro Señor envió mensajes a Sus hijos en Asia, Él no se dirigió a ellos como "la iglesia en Asia", sino como "las siete iglesias que están en Asia". Su reproche a Efeso no podía aplicarse a Esmirna, porque Esmirna era independiente de Efeso. La confusión en Pérgamo no podía atribuirse a Filadelfia, porque Filadelfia era independiente de Pérgamo. El orgullo de Laodicea no podía achacarse a Sardis, porque Sardis era independiente de Laodicea. Cada iglesia se apoyaba sobre sus propios méritos y cargaba con su propia responsabilidad. Por tanto, aunque todas las iglesias están sujetas a la autoridad de la Cabeza única, y expresa la vida del Cuerpo único, sin embargo, no están unidas por cualquier organización externa, sino que cada una se afirma sobre su propia base, llevando su propia responsabilidad, y manteniendo su independencia local.


Entre las iglesias
Esto no significa que las diferentes iglesias locales nada tengan que ver la una con la otra, y que cada una sencillamente puede hacer lo que le plazca sin tomar en consideración a las otras, porque el terreno de la iglesia es el terreno del Cuerpo de Cristo. Aun cuando hay iglesiasunidades en la administración externa, con todo su vida interior es una, y el Señor ha hecho a sus miembros de un solo Cuerpo. No hay una organización externa que los reúna en una gran agrupación, pero hay un fuerte lazo interno que los une en el Señor. Tienen una unidad de vida que no sabe nada de los confines de una localidad, y que guía a las iglesias separadas a una acción uniforme a pesar de la ausencia de toda organización externa. En una organización las iglesias son totalmente independientes una de la otra, pero en su vida son una, y, consecuentemente, interdependientes. Si una iglesia recibe revelación, las otras deberían procurar sacar ventaja de ello. Si una está en dificultad, las otras deberían acudir a socorrerla. Pero, mientras que las iglesias ministran unas a otras, deben conservar siempre su independencia de gobierno y responsabilidad.


En la introducción de Sus cartas a las siete iglesias en Apocalipsis 2 y 3, encontramos a nuestro Señor dirigiéndose al ángel de cada iglesia, pero al terminarlas encontramos que Su mensaje a una iglesia en particular también es un mensaje a todas las iglesias. De esto se deduce claramente que lo que una iglesia debe hacer, todas las iglesias deben realizar. La responsabilidad de las iglesias es individual, pero sus acciones deben ser uniformes. Esta balanza de verdad debe ser conservada cuidadosamente.


Encontramos la misma enseñanza en las epístolas. "Por esto mismo os he enviado a Timoteo... el cual os recordará mi proceder en Cristo, de la manera que enseño en todas partes y en todas las iglesias" (1 Corintios 4:17). Lo que Pablo ha enseñado "en todas partes y en todas las iglesias”, se pide a los corintios que atesoren en sus corazones. No hay una clase de instrucción para Corinto, y otra clase de instrucción para otro lugar. Lo que los apóstoles han estado enseñando a algunas de las iglesias, debe ser considerado por los creyentes en otras iglesias. Y eso se aplica a los mandamientos lo mismo que a temas doctrinales. “Pero cada uno como el Señor le repartió... así haga; esto ordeno en todas las iglesias" (1 Corintios 7.17). El Señor nunca podrá dar un mandamiento a una iglesia que en alguna forma contradijera Sus órdenes para otra iglesia. Sus exigencias para un grupo de Sus hijos son Sus exigencias para todos Sus hijos.

"En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia” (1 Corintios 16:1). Pablo está diciendo en efecto, aunque ustedes son independientes de las otras iglesias, con todo, ustedes no deben despreciar el ejemplo de ellas. Una voluntad para ayudar la una a la otra y para aprender la una de la otra, debería marcar las relaciones entre las diversas iglesias. Lo que las iglesias más maduras han aprendido del Señor, las que tienen menos experiencia deberían estar listas para aprender de ella. “Porque vosotros, hermanos, vinisteis a ser imitadores de las iglesias de Dios en Cristo Jesús que están en Judea”, escribía Pablo a los tesalonicenses (1 Tesalonicenses 2:14). La iglesia en Tesalónica era más joven que las iglesias en Judea; por tanto, era solamente apropiado que aprendieran de ella.


Hay una hermosa balanza en la enseñanza de la Palabra de Dios acerca de la relación entre las diferentes iglesias. Por un lado, son totalmente independientes una de la otra en asuntos relacionados con la responsabilidad, el gobierno y la organización. Por otro, deben aprender una de la otra y conservar el paso una con la otra. Pero en todo es esencial que ellas tengan tanto la dirección del Espíritu Santo como el modelo en la Palabra de Dios.


La corte más alta
Puesto que hay una relación espiritual entre las diferentes iglesias locales, ninguna iglesia debe aprovecharse de su independencia y decidir las cosas conforme mejor le gusten. Antes bien, debe cultivar las relaciones con las otras iglesias, buscando su simpatía y trabajando con el intento de su bienestar espiritual. Por otra parte, puesto que cada una es totalmente independiente de la otra, la decisión de una iglesia en una localidad es terminante y definitiva. No hay una corte más alta de apelación. La iglesia local es la corte suprema. No hay organización a cuyo control tenga que someterse, ni hay alguna organización sobre la cual ejerza control. No tiene ni superiores ni subordinados. Si cualquier persona es recibida o rechazada por una iglesia local, su sentencia en el asunto debe tomarse como absolutamente decisiva. La iglesia local es la máxima autoridad eclesiástica. Si otras iglesias objetan sus decisiones todo lo que ellas pueden hacer es recurrir al convencimiento y a la exhortación.


Si un hermano que ha sido disciplinado en Nanking se traslada a Soochow, y allí prueba su inocencia del cargo del cual fue acusado, entonces Soochow tiene plena autoridad para recibirlo, a pesar de la sentencia de Nanking. Soochow, es responsable de sus acciones a Dios, no a Nanking. Soochow es una iglesia independiente, y, por tanto, tiene plena autoridad para obrar como crea mejor. Pero, debido a que hay una relación espiritual con Nanking, estaría bien que al hermano en cuestión no se le recibiera antes de que se le haga notar a Nanking su decisión errónea. Si la relación de Nanking con el Señor está bien, entonces pondrá atención a lo que Soochow tiene que decir; pero si rehúsa hacerlo, Soochow no puede presionar contra Nanking, porque Nanking, como una iglesia local, es responsable directa y únicamente al Señor, y tiene plena autoridad para recibir y actuar independientemente de Soochow.


La organización de ninguna iglesia es superior a otra, ni es su autoridad mayor. Muchos cristianos conceptúan a Jerusalén como la iglesia madre, poseyendo la autoridad suprema, pero una concepción así tiene su fuente en la mente humana, no en la Palabra divina. Cada iglesia es gobernada localmente y es responsable directamente a Dios, no a cualquiera otra iglesia u organización. Una iglesia local es la institución cristiana más alta en la tierra Nada hay sobre ella a lo que se pueda hacer apelación. Una iglesia local es la unidad bíblica más baja, pero también es la organización escrituraria más alta. Las Escrituras de ninguna manera autorizan la centralización en Roma que pudiera darle a Roma autoridad alguna sobre otras iglesias locales. Esta es la salvaguardia de Dios contra cualquier infracción de los derechos de Su Hijo. Cristo es la Cabeza de la Iglesia, y no hay otra cabeza, ni en el cielo ni en la tierra.


Debe haber una relación espiritual entre las iglesias si se ha de preservar el testimonio del Cuerpo, pero a la vez debe haber una independencia absoluta si se ha de mantener el testimonio de la Cabeza.


Entonces, ¿por qué, cuando se suscitó una dificultad relacionada con la circuncisión, fueron Pablo y Bernabé a Jerusalén a ver a los apóstoles y ancianos allí? Porque aquéllos que eran responsables de la enseñanza errónea en Antioquía, habían llegado de Jerusalén. Jerusalén fue el lugar en donde se originó este problema; por lo mismo, fue a Jerusalén a donde los apóstoles se dirigieron para resolverlo. Si un muchacho fuera descubierto en una pillada, reportaríamos sus malas acciones a su padre. Al ir a Jerusalén, Pablo y Bernabé llevaban el caso ante aquéllos que tenían el control de los hermanos que habían causado la dificultad, y, una vez que llevaron el asunto a la fuente responsable, se efectuó un rápido arreglo. Los ancianos en cuestión no eran los ancianos en Jerusalén, sino los ancianos de Jerusalén; y los apóstoles no eran los apóstoles de Jerusalén sino los apóstoles en Jerusalén. Los anteriores eran los representantes de la iglesia; los postreros, los representantes de la obra.


Cómo conservar el carácter local de las iglesias

Puesto que las iglesias de Dios son locales, debemos tener cuidado en conservar su carácter local, su campo local, y sus límites locales. Una vez que una iglesia pierde éstos, deja de ser una iglesia bíblica. Dos cosas piden una atención especial si ha de salvaguardarse el carácter local de una iglesia.


En primer lugar, ningún apóstol puede ejercer control en calidad oficial alguna sobre una iglesia. Eso es contrario al orden de Dios, y destruye su carácter local al ponerle el sello de un ministro extralocal sobre ella. Ningún apóstol tiene autoridad para establecer una iglesia particular en ningún punto. La iglesia pertenece a la localidad, no al obrero. Cuando las gentes son salvas por mediación de cualquier hombre, ellas pertenecen a la iglesia del lugar en donde viven, no al hombre a través del cual fueron salvos ni a la organización que él representa. Si una o más iglesias son fundadas por determinado apóstol, y ese apóstol ejerce autoridad sobre ellas como perteneciéndole en un sentido especial a él o a su sociedad, entonces esas iglesias se convierten en sectas, porque no se separan de otros cristianos (salvos por la instrumentalidad de otros apóstoles) sobre la base de la diferencia de la localidad, sino sobre la base de la diferencia de la instrumentalidad de la salvación. Así los apóstoles se convierten en jefes de diferentes denominaciones, y sus esferas, las esferas de sus denominaciones respectivas, mientras que las iglesias sobre las que ejercen control se convierten en sectas, cada una llevando la característica especial de su líder en vez de la característica de una iglesia local.


La epístola a los Corintios da luz sobre este tema. Había división entre los creyentes en Corinto, sencillamente porque ellos no comprendían el carácter local de la iglesia e intentaban hacer a diferentes apóstoles -Pablo, Apolos y Cefas- la base de su comunión. Si hubieran entendido la base ordenada divinamente para la división de la Iglesia, nunca hubieran podido decir, "yo soy de Pablo" o “yo soy de Apolos” o “yo de Cefas" porque, a pesar de su amor especial para ciertos líderes, ellos hubieran comprendido que no pertenecían a cualquiera de ellos sino a la iglesia del sitio en donde vivían.


Ningún obrero puede ejercitar control sobre una iglesia o darle su nombre a ella, o el nombre de la sociedad que representa. La desaprobación divina siempre estará sobre “la iglesia de Pablo" o "la iglesia de Apolos” o "la iglesia de Cefas". En la historia de la iglesia ha sucedido frecuentemente que, cuando Dios ha dado una luz especial o experiencia a algún individuo y que esa persona ha acentuado la verdad especial revelada o experimentada, y ha reunido en torno suyo a gente que apreciaron sus enseñanzas, con el resultado de que el líder, o la verdad que hacía resaltar, se ha convertido en el terreno de la comunión. Así se han multiplicado las sectas. Si el pueblo de Dios pudiera solamente ver que el objeto de todo ministerio es la fundación de iglesias locales y no el agrupamiento de cristianos alrededor de cualquier persona en particular, o verdad, o experiencia, o bajo cualquier organización particular, entonces la formación de sectas se evitaría. Nosotros que servimos al Señor, debemos de estar dispuestos a soltar nuestros lazos sobre todos aquellos a quienes hemos ministrado, y permitir que todos los frutos de nuestro ministerio pasen a las iglesias locales gobernadas enteramente por hombres locales. Debemos ser escrupulosamente cuidadosos en no permitir que el colorido de nuestra personalidad destruya el carácter local de la iglesia, y siempre debemos servir a la iglesia, nunca controlarla.


Otra cosa es esencial para la preservación del carácter local de la iglesia: su campo no debe ampliarse más de la esfera de la localidad. El método actual de enlazar grupos de creyentes y formarlos en una iglesia, no tiene fundamento bíblico. Lo mismo sucede con la costumbre de considerar a una misión como un centro, uniendo a todos los salvos o auxiliados por ellos para constituir una "iglesia" de esa “misión”. Dichas llamadas iglesias en realidad son sectas, porque están circunscritas por los límites de un credo particular o una misión especial, no por y dentro de las fronteras de la localidad. Cualquier “iglesia" formada con una misión como centro, tiene que ser otra cosa y no local. En dondequiera que hay un centro también hay un círculo, y si el centro de la iglesia es una misión, entonces obviamente su campo no es el círculo escriturario de localidad, sino la esfera de acción de la misión.


Siempre que un líder especial, o una doctrina específica, o alguna experiencia o credo u organización, se convierte en un centro para reunir los creyentes de diferentes lugares, entonces su centro es otro y no Cristo, y su esfera otra que la local; y en dondequiera que la esfera de la localidad, señalada divinamente, es desplazada por un campo de acción de invención humana, allí no puede haber la aprobación divina. Los creyentes dentro de un círculo así pueden amar verdaderamente al Señor, pero ellos tienen otro centro aparte de Él, y es sólo natural que el segundo centro se convierta en el que controla. Cristo es el centro común de todas las iglesias, pero cualquier grupo de creyentes que tenga un líder, una doctrina, una experiencia, un credo o una organización como centro de comunión, encontrará que ese centro se convierte en el centro, y es aquel centro por el cual determinan quiénes pertenecen a ellos y quiénes no.


Cualquier cosa que se haga un centro para unir a los creyentes de diferentes lugares, creará un campo de acción que incluirá a todos los creyentes que se adhieran a ese centro, y excluirá a todos los que no lo hagan. Esta línea divisoria destruirá el límite señalado por Dios de la localidad, y consecuentemente destruirá la misma naturaleza de las iglesias de Dios. ¡No hay otras iglesias en las Escrituras, sino las iglesias locales!


Los beneficios de la independencia
El método divino de hacer de la localidad la línea divisoria entre las diferentes iglesias, tiene varias ventajas obvias:


1. Si cada iglesia es gobernada localmente y toda autoridad está en las manos de los ancianos locales, no hay cabida para que un profeta falso, hábil y ambicioso, despliegue su genio en la organización al formar los diferentes grupos de creyentes en una vasta federación y luego satisfacer su ambición constituyéndose en su cabeza. Roma nunca hubiera podido desplegar el poderío que tiene hoy si las iglesias de Dios hubieran sostenido su base local. Donde las iglesias no están afiliadas y donde la autoridad local está en las manos de los ancianos locales, un papa es una imposibilidad. Donde hay únicamente iglesias locales no puede haber una iglesia romana. Hay poder en una "iglesia” federada, pero es poder carnal, no espiritual. El pensamiento de Dios para Su Iglesia es que ella sea como un grano de mostaza, llena de vitalidad, y, sin embargo, casi imperceptible. El fracaso del protestantismo es que a la iglesia de Roma la ha sustituido por iglesias organizadas, estatales y distritales, en lugar de regresar a las iglesias locales ordenadas divinamente.


2. Más aun, si las iglesias retienen su carácter local, la diseminación de la herejía y del error se evitarían, porque si una iglesia es local, la herejía y el error serían locales también. Roma es una ilustración magnífica del lado inverso de esta verdad. La prevalencia del error romano se debe a la confederación romana. La esfera de las iglesias confederadas es vasta; consecuentemente, el error está muy difundido. Es un asunto relativamente sencillo ponerle "cuarentena" a una iglesia local; pero el aislar el error en una gran federación de iglesias es una
cosa completamente distinta.


3. La ventaja más grande de tener a la localidad como límite de las iglesias es que excluye anticipadamente toda posibilidad de sectas. Usted puede tener sus doctrinas especiales y yo las mías, pero mientras que luchemos por mantener el carácter escriturario de las iglesias, haciendo a la localidad la única línea divisoria entre ellas, será imposible para nosotros establecer cualquier iglesia para la propagación de nuestras creencias personales. Entre tanto que una iglesia conserve su carácter local, estará protegida contra el denominacionalismo, pero tan pronto como lo pierde, estará virando en la dirección del sectarismo.


En la sabiduría de Dios, Él ha decretado que todas Sus iglesias sean locales. Este es el método divino para salvaguardarlas contra las sectas. Obviamente, sólo puede proteger a la iglesia contra el sectarismo en expresión. Todavía sería posible que existiera un espíritu sectario en una iglesia no-sectaria, y solamente el Espíritu de Dios puede vencerlo. Aprendamos a andar conforme al Espíritu y no conforme a la carne, para que, tanto en la expresión externa como en condición interna, las iglesias de Dios puedan agradarle a Él.


1 Referencia a Hechos 14:23

2 Referencia a Lucas 13:22


Tomado del libro La Iglesia Normal, escrito por Watchman Nee.

Compartir en FacebookCompartir en Twitter
Comentarios
Usuario
11:54:00 AM 16/07/2013
anthony sandoval dice:
demasiado bueno me gusto mucho

Agregar Comentario
*
*(No será publicado)
*
*

← Volver a todos los artículos
Síganos en Síganos en TwitterSíganos en Facebook
Ingreso Usuarios
Usuario: 
Contraseña: 
Registrarse   ¿Olvidó su contraseña?
Comparta esta página web con sus amigos y familiares para que ellos también conozcan de Cristo.
» Recomienda esta Página Aquí «
Película Recomendada
fireprof.jpg
Jamas abandones a tú pareja especialmente en un momento díficil
>> Ver Resumen  2 Comentarios

Hermanos en Comunión
Contactos: contactos@hermanosencomunion.net.
© 2009. Colombia - Suramérica.
Última Modificación: Jueves 22 de Febrero de 2018, 2:29pm
Cantidad Total de Visitas: 914005
Diseño y Desarrollo por ItrioNET.