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"Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe ..."
Efesios 4:11−12.
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Las Grandes Campañas de Sanidad
Por John Walker & Otros
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Las grandes campañas de sanidad, juntamente con el Movimiento Lluvia Tardía, que será tratado en el próximo capítulo, ocurrieron en la mitad del siglo, después de la Segunda Guerra Mundial, y en la misma época de la formación del Estado de Israel. A pesar de haber comenzado en el mismo período (46-48), fueron movimientos distintos, pero con cierta ligación. Fue una campaña de Branham en el Canadá que despertó a algunos hermanos canadienses y buscaron el avivamiento que surgió con el nombre de “Luvia Tardía”.


William Branham nació en un hogar pobre, el 6 de abril de 1909 en Kentuky, su padre era un leñador que pasaba largos períodos fuera de casa trabajando. Una de esas ocasiones fue en el invierno de 1909, cuando la madre y el hijo (con seis meses de vida) escaparon de morir congelados durante una terrible tempestad. Sin comida y sin calor habrían sucumbido si Dios providencialmente no hubiese despertado a un vecino para que fuese hasta allá. Ante la falta de señal de vida, despedazó la cerradura de la cabaña y encontró a la madre y al hijo envueltos en ropas de cama, hambrientos y casi congelados.


Branham tuvo su primera experiencia con Dios a los siete años de edad. Contrariado por no haber podido ir a pescar con sus amigos, estaba acarreando agua para su madre y, al parar debajo de un árbol para descansar, oyó de repente un sonido de un viento que soplaba en las hojas del árbol. “Yo sabía que no estaba soplando en ningún otro lugar. Me alejé unos pasos y noté que en cierto lugar más o menos del tamaño de un barril, el viento parecía estar soplando a través de las hojas del árbol. Entonces vino una voz que decía: “Nunca bebas, fumes, o contamines tu cuerpo de manera alguna, pues tengo una obra para que la hagas  cuando hayas crecido más”. Muchas otras veces él iría a escuchar ese sonido impeliéndolo a separarse para Dios.6


Pasaron los años; su hermano y padre fallecieron. A los 21 años estaba trabajando en una compañía, cuando fue envenenado con gas. Su estado de salud era cada vez más precario, cuando los médicos decidieron hospitalizarlo para operarle una posible apendicitis. En el cuarto del hospital sintió la muerte sobre sí, y siendo que nunca había fumado, bebido o tenido algún mal hábito, sabía que no estaba preparado para encontrarse con Dios. “El cuarto comenzó a quedar oscuro y yo me sentí en una gran floresta. Yo podía oír el viento soplar a través de las hojas... El viento llegó más cerca, más y más excesivo. Las hojas susurraban y de repente yo partí. Parecía entonces que yo volvía a ser nuevamente un niño de pies descalzos, en aquel camino debajo del mismo árbol. Oí aquella misma voz que había dicho: ‘Nunca bebas o fumes’. Pero esta vez la voz decía: ‘Te llamé y no fuiste’. Las palabras se repitieron tres veces. Entonces yo dije: ‘Señor, si eres tú, déjame volver nuevamente a la tierra y yo predicaré tu evangelio por los caminos, calles y esquinas. ¡Yo hablaré a todo el mundo sobre esto’!”6


Cuando volvió en sí, el propio médico vio que él se había encontrado con Dios y fue sanado. Después de esto comenzó a buscar a Dios, y una noche, intentaba orar en un cobertizo atrás de la casa cuando, de repente, una luz llegó y formó una cruz. Una voz le habló en un lenguaje que no podía entender y se fue. Él se sintió transformado, y desde aquel día sabía que tenía que salir a predicar el evangelio.


Se convirtió en un predicador a los 24 años de edad y su iglesia prosperó. En esa época, ya casado, conoció un grupo pentecostal en Michigan, donde oyó sobre el bautismo en el Espíritu. Inesperadamente, predicó en esa conferencia y recibió muchas invitaciones para hacer predicaciones en otras ciudades. Pero, al acatar consejos de parientes y amigos, postergó por 5 años el llamado de Dios a salir por fe a predicar el evangelio, y muchas tragedias acontecieron en su vida. La unción de Dios que estaba sobre él lo dejó, su iglesia se desmoronó y, finalmente, su esposa e hija murieron trágicamente en una inundación del río Ohio, en 1937. Entró en desespero, pero aquella noche Dios lo visitó en sueño y él recibió fuerza y gracia para proseguir.


Fue en mayo de 1946 (ya casado nuevamente), cuando trabajaba como guarda forestal, que William Branham recibió la extraordinaria visita angélica que delineó todo su ministerio de sanidad que estaba para venir. Habiéndose inquietado por otra manifestación sobrenatural de Dios, se retiró a una cabaña a orar y leer la Biblia. Suplicaba a Dios que lo perdonase por haber sido negligente a su llamado y que hablase con él nuevamente. Una luz se difundió por la cabaña y él vio una estrella grande como una bola de fuego que derramaba luz sobre el suelo. Aterrorizado, oyó pasos y, vino en su dirección a través de la luz, los pies de un hombre. “Él tenía un rostro liso, sin barba, cabellos negros hasta los hombros, una complexión también oscura, un semblante muy agradable. Al llegar sus ojos más cerca, se fijaron en los míos. Al ver cuán aterrorizado yo estaba, Él comenzó a hablar: ‘No temas. Fui enviado de la presencia de Dios Todopoderoso para decirte que tu vida particular y tus caminos malentendidos han sido para indicar que Dios te ha enviado para llevar un don de sanidad divina para las personas del mundo. Si tú fueres sincero y llevares a las personas a creer en tu mensaje, nada resistirá ante tus oraciones, ni el mismo cáncer’.” Dos señales le fueron dadas por el ángel para su ministerio de sanidad:6

1º - Con su mano izquierda discerniría o detectaría las enfermedades de las personas.6


2º - Él leería pensamientos y hechos de la vida pasada de las personas. Al darle este don, el ángel agregó: “los pensamientos de los hombres hablan más alto en el cielo que sus palabras en la tierra”.


No mucho después de la visita del ángel (en esta época él vivía en Jeffersonville, Indiana) Branham fue llamado a ir a St. Louis, Missouri, a orar por una niña, hija de un pastor, que hacía tres meses estaba confinada en cama, sólo en los huesos, desahuciada por los médicos. Después de varias horas de oración, Branham recibió orientación específica de Dios sobre su curación, que fue muy propagada en la ciudad. Por causa de esta sanidad, él realizó en aquella ciudad, en junio de 1946, la primera de sus numerosas campañas de sanidad. Predicando con humildad y simplicidad (sin hacer gran publicidad), en poco tiempo su fama se expandió y él iba de ciudad en ciudad armando su tienda, donde miles de personas venían a oírlo predicar y a recibir sanidad. Ocurrieron notables milagros. Sanó ciegos, sordos, mudos, paralíticos y hasta resucitó muertos.


Muchas veces el ángel llegaba a las reuniones para ministrar a través de él a las multitudes, y muchas veces tenía visiones detalladas de sanidades que ocurrían exactamente como Dios le mostraba. Él tenía tanta compasión por las personas, que permanecía hasta la madrugada orando por los enfermos. Personas que trabajaron junto con él y vieron la operación de las señales dadas por el ángel, dijeron que eran perfectas como ningún otro ejercido por un ser humano. Él declaraba detalles de la vida de desconocidos (nombre, dirección, hechos pasados, enfermedades, etc.). Cierta vez, en una campaña en Houston, un fotógrafo profesional le tomó una foto a Branham y al revelarla quedó sorprendido con lo que vio: sobre la cabeza de Branham había una aureola de luz sobrenatural. Maravillado, el fotógrafo informó a Branham acerca de la foto, y éste no se mostró sorprendido, pues cosas semejantes a esa habían acontecido en su ministerio. Una foto como esta ha sido publicada en los libros sobre William Branham.


DESVÍOS DE BRANHAM Y SUS SEGUIDORES

Aunque fue poderosamente usado por Dios para introducir uno de los mayores moveres del Espíritu Santo en la historia de la Iglesia, hemos de declarar con tristeza que en los últimos años de su ministerio, Branham comenzó a hacer absurdas y exaltadas reivindicaciones respecto de su posición personal en la economía divina de los eventos de los finales de los tiempos. Él organizó un plan de siete épocas en la historia de la Iglesia (basado en la siete iglesias de Apocalipsis 2 y 3), donde cada época tenía un mensajero especial. El primer mensajero fue el apóstol Pablo. Entre los mensajeros posteriores están Lutero y Wesley. Y al llegar al séptimo y último período, somos informados por Branham que él mismo es el mensajero que introducirá la segunda venida de Cristo. Así como Juan Bautista vino en el espíritu de Elías para anunciar la primera venida, del mismo modo William Branham sería el profeta del siglo XX que, en el espíritu de Elías (Malaquías 4:5), anunciaría la segunda venida de Cristo. Él llegó a predecir que el fin del tiempo ocurriría en 1977.


Ciertamente Dios no aprobó tales exaltadas y necias reivindicaciones, y lo sacó de escena en 1965 a través de un accidente de carro, apenas después de veinte años de haber iniciado su ministerio. Después de su muerte, surgió una secta que al principio afirmaba que él resucitaría de los muertos, y como esto no aconteció, continuaron idolatrándolo como el profeta del siglo XX, colocando sus palabras en el mismo nivel de la Biblia.


OTROS MINISTERIOS P ROMINENTES
En los años 40 y 50, fueron levantados poderosos ministerios de sanidad, muchos de ellos por la influencia del ministerio de William Branham. Uno de ellos fue T. L. Osborn. En 1947 él asistió a algunas reuniones de Branham en Portland, Oregon, y lo vio libertar a una niña sordo-muda de un espíritu maligno. Osborn dice haber oído en aquel momento millares de voces diciéndole que podía hacer lo mismo. En aquella época él era un pastor de las Asambleas de Dios, en Portland, y por un cierto período entregó la iglesia a los cuidados de su esposa para dedicarse a la oración y ayuno. Fue entonces cuando Dios habló con él, diciéndole que, así como levantara a Smith Wigglesworth, Aimee Semple MacPherson y Charles Price, podría levantarlo y usarlo en su generación. Con la ayuda de Gordon Lindsay, él se lanzó a un ministerio independiente de evangelismo y sanidad.


Sin embargo, es interesante notar que el ministerio e Osborn causó más impacto fuera de los Estados Unidos. Él realizó poderosas cruzadas en varios países de América Latina, África, Asia y Europa. En algunos países ocurrieron concentraciones de más de 100.000 personas, y los milagros eran tenidos como sensacionales. Las sanidades simplemente comenzaron a efectuarse en medio de la multitud, pues le era imposible imponer las manos sobre todos. Algunos países fueron estremecidos con sus cruzadas, y en una campaña singular fueron sanados 125 sordomudos, 90 ciegos y centenas de otras liberaciones.


Otro prominente ministerio de sanidad de este período fue Oral Roberts. Fue convertido y sanado a los 17 años, y se convirtió en un predicador “Pentecostal Holiness” desde 1935  hasta 1946. Frecuentó la Universidad Phillips y enseñó en el Colegio Bíblico Southwestern. En 1947, mientras ayunaba, oraba y leía los Evangelios de rodillas, recibió una revelación de que Dios es bueno y quiere sanar a todos, y se sintió llamado a llevar el poder de sanidad de Dios a su generación.7


Renunció a su pastorado y se mudó a Tulsa, Oklahoma, donde comenzó su ministerio independiente de sanidad. Sobre sus campañas, William Branham declaró que “la autoridad de Roberts sobre los demonios, enfermedades y pecado era la cosa más maravillosa que él haya visto en la obra de Dios”.7

Oral Roberts testificó sentir una manifestación de la presencia de Dios en su mano derecha, que sería un punto de contacto entre el creyente y el poder de sanidad de Dios. Él publicó su propia revista, “Healing Waters”,i que más tarde recibió el nombre de “Abundant Life”ii. Fue uno de los primeros en utilizar la televisión para predicar el evangelio. En 1966 fundó una universidad cristiana con varias facultades, que alcanzó mucho prestigio, inclusive en el medio secular, y que introdujo el mensaje pentecostal en el medio académico.


Otro hombre importante en los años 40 y 50 fue Gordon Lindsay, que fue usado para coordinar y equilibrar el movimiento de sanidad. Publicó una revista muy famosa, “The Voice of Healing”,iii que sirvió para propagar y dar cohesión al movimiento. En un número editado en 1952, la revista trajo estampadas en la portada las fotos de 20 ministerios de sanidad que actuaban en la época.


Paralelo a esos dos movimientos, de sanidad y Lluvia Tardía, hubo un poderoso avivamiento en las islas Hébridas, en Escocia, y otro en Corea, donde más de 4.000 personas se reunían para orar a las cinco de la mañana.


BILLY GRAHAM

A pesar de no ejercer ministerio de sanidad, Billy Graham se destaca en el siglo XX como el mayor evangelista de todos los tiempos. Por varios años había sido un joven evangelista común, pero durante una conferencia en 1949 en un campamento en las montañas cerca de Los Ángeles, California (de la cual él era uno de los profesores), tuvo una experiencia que cambió su vida y ministerio. En aquellos días pasaba por un conflicto interior muy grande debido a un comentario de un colega de ministerio que le dijera que su visión de las Escrituras era muy estrecha, y que esto acabaría perjudicando su ministerio. Conforme consta en su biografía, una noche, caminando y orando por la floresta, él tuvo la siguiente experiencia:8


Después de comer, en vez de asistir a la reunión, él se retiró a su alojamiento y nuevamente leyó los pasajes bíblicos que hablan sobre Su autoridad. Recordó que alguien había dicho que los profetas usaron frases como “vino la palabra del Señor”, o “así dice el Señor” más de 2.000 veces. Meditó sobre la actitud de Cristo quien cumplió la ley y los profetas: “Él amaba las Escrituras, citándolas constantemente, y nunca en ninguna ocasión insinuó que pudiesen estar erradas”.


Billy salió por el campo, sin prisa, orando mientras subía el monte: “Señor, ¿qué haré? ¿Qué dirección daré a mi vida?” Él sabía que había llegado a un punto de crisis. Él sabía que el intelecto solo no podía resolver el problema de autoridad, tendría que ir más allá del intelecto. Meditó sobre la fe constantemente ejercida en la vida diaria. No sabía cómo funcionaba un tren o un avión o un carro, pero andaba en ellos. No sabía cómo una vaca hosca podía comer grama y dar leche blanca, mas él bebía leche. ¿Será que sólo en las cosas espirituales esta fe no producía lo correcto?


“Entonces volví, tomé mi Biblia y salí a la luz de la luna... Dispuse un tronco en donde coloqué la Biblia, me arrodillé y dice: ‘Oh Dios, no puedo probar ciertas cosas, no puedo responder algunas preguntas que mis colegas están haciendo, pero acepto este libro por la fe como la Palabra de Dios’.”


Él permaneció orando cerca del tronco inconsciente del mundo alrededor, sus ojos estaban húmedos... “Tuve un tremendo sentido de la presencia de Dios. Tuve gran paz de que la decisión que había tomado era correcta.”


Después de esta experiencia, Billy Graham nunca más intentó explicar la Biblia. Comenzó a proclamar simplemente: “La Biblia dice...” y multitudes fueron convertidas. Su primera gran campaña en Los Ángeles, considerada el comienzo de su ministerio a las multitudes, estaba planeada para que durase tres semanas, y fue alargada hasta dos meses (25 de septiembre a 25 de noviembre de 1949). El impacto causado por la conversión de algunas celebridades de Hollywood y el interés de los medios de comunicación, atrajeron multitudes de más de 6.000 personas diariamente.


Esta campaña lo convirtió en una celebridad nacional, abriendo espacio para futuras campañas, y por más de 40 años Billy Graham ha viajado por todo el mundo, siendo la persona que ha predicado a mayor número de personas hasta hoy. En una importante cruzada realizada en Seúl, Corea del Sur, en junio de 1973, se estima que más de 3,2 millones de personas asistieron a las cinco reuniones de la campaña. Se calcula que en la última reunión había 1,1 millones de participantes. Probablemente fue la mayor reunión de personas en la historia de la Iglesia.


CONCLUSIÓN
Acabamos de relatar una época de señales y milagros que raramente acontece en la historia. De hecho esta irrupción de lo sobrenatural ha ocurrido sólo cuatro veces en la historia: en el tiempo de Moisés y Josué, en el tiempo de Elías y Eliseo, en el tiempo de Jesús y de los apóstoles, y ahora en el siglo XX, cuando acontecieron todos los milagros relatados en la Biblia. Como vimos, al final de la década de los 40 y al discurrir la década de los 50, hubo ministerios de señales y milagros en una escala nunca antes vista. El ciego vio, el lisiado anduvo, el sordo oyó y muertos fueron resucitados. A través de esos vasos mucha veces imperfectos, el poder de Dios fue manifestado al punto de que naciones fueron sacudidas por Su poder.


Sin embargo, a uno de esos renombrados evangelistas de sanidad el Señor había dicho audiblemente al final de su vida: “Todo lo que has construido es sólo madera, heno y hojarasca” ( cfr. 1 Co. 3:10- 15). Y así el movimiento de sanidad no produjo los permanentes “oro, plata y piedras preciosas”. Él llenó el vacío que había creado la declinación del Pentecostalismo institucional, pero en medio de las demostraciones milagrosas había muchas veces dudosas prácticas financieras y morales, luchas por el poder, egoísmo y arrogancia humanos, independencia, rivalidad y disensión. Como aconteció con Sansón, el poder de Dios fue innegablemente evidente, pero también es innegable que el carácter de Dios lamentablemente estaba muchas veces ausente.9


David Edwin Harrel Jr., en su libro “Todo es Posible”, comenta sobre esa época: “Gordon Lindsay, quien continuó creyendo que el avivamiento era un gran mover de Dios, se manifestó más y más contra la ambición personal y las maniobras para obtener posición entre los evangelistas. En 1962, él admitió que muchos evangelistas adoptaban métodos cuestionables, y condenó a aquellos que continuamente enfatizaban temas muy sensacionalistas. El evangelista David Nunn recuerda que Lindsay habló con él particularmente: ‘El día del evangelista acabó’. Muchos de los ministros declinaron, de acuerdo con Lindsay, ‘en gran parte por falta de humildad y por causa de una tendencia a la auto-exaltación’. Él se entristeció con el énfasis creciente sobre el dinero. El público, creyó Lindsay, tenía toda la razón para creer que el avivamiento era ‘falso’; la conducta no ética que tenían algunos de los evangelistas, se ha vuelto un serio obstáculo para el mensaje carismático. Lindsay más tarde concluyó que incluso en el auge del avivamiento, muchos de los evangelistas ‘no habían prevalecido en oración, no habían buscado a Dios para su ministerio, simplemente levantaron su bandera’. Al final de los años 50, él estaba profundamente aburrido y desanimado”.9


Al comienzo de los años 60, los avivamientos de sanidad obviamente en gran manera habían agotado sus recursos. Una por una, idolatradas personalidades de sanidad fueron retiradas de la escena por muerte prematura; otros simplemente declinaron en relativa oscuridad. Algunos pocos han sobrevivido hasta los días actuales.9


Brasil también fue bastante afectado por ese mover de sanidad, y hombres como Manoel de Melo, Davi Miranda y Doriel de Oliveira levantaron fuertes movimientos de sanidad. Pero recientemente hemos tenido el controvertido “Obispo” Macedo y su Iglesia Universal del Reino de Dios. Todos ellos han actuado en los estratos sociales más bajos y han preocupado a la Iglesia Católica con la conversión de millares de sus adeptos.


En general mucha confusión y mezcla ha ocurrido en los movimientos de sanidad debido al énfasis exagerado en los dones del Espíritu Santo sin el equilibrio de la Palabra. En el libro de los Hechos, el Espíritu Santo fue derramado sobre la palabra que Jesús dejara, y esto produjo una Iglesia gloriosa con señales y milagros, pero con equilibrio. Hoy estamos en un proceso inverso al tiempo de los Hechos. Hemos tenido mucho derramamiento del Espíritu Santo, pero precisamos de la restauración de la palabra apostólica a fin de formar una estructura donde las señales y milagros ocurran en armonía con la Palabra, evitando así errores y extremos del pasado.


Por lo tanto, en lugar de rechazar las señales y milagros debido a los excesos que han habido, debemos entender que en el contexto de la Palabra con el Espíritu, ellos son importantes para mostrar a las naciones que Jesús está vivo y que regresará.

iAguas Saludables
iiVida Abundante
iiiLa Voz de la Sanidad

 

Tomado del La Iglesia del Siglo XX, LA HISTORIA QUE NO FUE CONTADA. John Walker & Otros - 1996.

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Comentarios
Usuario
04:54:43 PM 25/08/2016
jose.aguilar dice:
necesitamos una ola del espiritu santo aqui en boston m,a.

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